Patricia Bullrich percibe un creciente interés desde sectores del Círculo Rojo, como pudo constatar la semana pasada en Mar del Plata, durante un almuerzo privado con destacados empresarios en el Coloquio de IDEA. En ese encuentro, los 34 ejecutivos presentes le plantearon repetidamente, con diversas formulaciones, si tiene intención de postularse como candidata presidencial en 2027.

La senadora evitó ofrecer una respuesta clara, consciente de que cualquier declaración podría filtrarse pese a la cláusula de confidencialidad suscrita por los participantes. No confirmó ni descartó su candidatura, prefiriendo mantener un aire de misterio. Sin embargo, aclaró su compromiso con Javier Milei y su proyecto: “haré todo lo necesario para que se reelija”, independientemente de quién sea el candidato.
En contraste con el optimismo que reinó en la reciente gira presidencial por París, Bullrich dialogó con empresarios que respaldan el actual rumbo económico, pero manifiestan inquietudes ante el panorama electoral. Para algunos, ella representa una voz de sensatez dentro del Gobierno, capaz de captar preocupaciones que la Casa Rosada no siempre detecta. Las diferencias que Bullrich ha expresado hacia el oficialismo reavivaron interrogantes sobre su futuro político.
No obstante, Bullrich mantiene una línea firme: su lealtad hacia el Presidente, con quien asegura conservar “un vínculo excelente”, pese a que su relación con Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, atraviesa momentos tensos. La desconfianza de Karina hacia Bullrich no es nueva; según fuentes de Clarín, llegó a verificar por otros medios la veracidad de la información que Bullrich proporcionó sobre ciertos temas en el Senado.
Uno de los puntos de conflicto es la posible eliminación de las PASO. Karina considera, con justificación, que más allá de la resistencia opositora, Bullrich tampoco estaría convencida de abolir definitivamente las primarias. Sin embargo, quienes la frecuentan aseguran que la exministra de Seguridad no parece preocupada por caerle bien a la hermana presidencial, aunque se esfuerza por rechazar los rumores de ruptura: “Soy parte de un proyecto y el proyecto es sin divisiones ni traiciones”, ha afirmado.
Bullrich busca preservar su autonomía y se permite marcar diferencias, pero evita gestos que puedan interpretarse como una ruptura con Milei. De fondo, sin embargo, existen matices que generan interrogantes de cara a 2027. Milei plantea la próxima elección casi como un plebiscito entre la continuidad de su modelo y un regreso al pasado. “El año que viene vamos a ganar porque dudo que los argentinos sean tan tontos de querer volver al pasado”, afirmó hace semanas.
Bullrich no comparte esa certeza. Considera que si los números de Milei no alcanzan para asegurar la continuidad del proyecto, el Gobierno debe explorar alternativas para contener a sectores que alguna vez apoyaron a La Libertad Avanza, pero que hoy muestran desencanto, especialmente entre el electorado republicano y la clase media.
“Si el Presidente hoy tuviera 45 puntos, estaríamos todos tranquilos, pero no los tiene”, sostienen en su entorno. En privado, incluso, Bullrich asume una autocrítica: “Si el riesgo kuka existe, también es porque quien tiene el poder no hizo todo lo posible para evitar que vuelva”. Consciente de la experiencia de Mauricio Macri en 2019, sostiene que la continuidad del proyecto está por encima de los nombres. “No me da lo mismo ganar o perder la elección”, subraya con firmeza.
Esta postura explica por qué evita cerrar la puerta a una posible candidatura propia. No la impulsa, pero tampoco la descarta. Sus allegados aseguran que ninguna alternativa debería quedar fuera de discusión si sirve para garantizar la continuidad del proyecto.
En IDEA, Bullrich también expuso su visión sobre la economía. Reivindica el rumbo trazado por Milei, aunque estima necesarios “algunos retoques” precisos para que la recuperación llegue a sectores que aún no sienten los beneficios del modelo. Según uno de sus colaboradores, en privado habría señalado que “hoy la economía, tal como está, no asegura la reelección”.
Una de las medidas que analiza, y ya trasladó al equipo económico, es la reducción del costo financiero vinculando impuestos nacionales, provinciales y municipales. Según sus cálculos, un tercio del costo que paga quien toma un crédito corresponde a impuestos, y aliviar esa carga podría impactar directamente en familias y empresas.
Además, pone especial atención en la minería y la energía, sectores favorecidos por las políticas gubernamentales y el Régimen de Incentivos a la Generación de Ingresos (RIGI). Bullrich solicitó a empresarios de estas áreas que durante esta transición prioricen la contratación de servicios, la compra de insumos a empresas argentinas y, fundamentalmente, la generación de empleo. También respaldó la convocatoria del ministro Luis Caputo para las “Rondas de Negocios RIGI” programadas para el 29 de octubre en Rosario, destinadas a integrar grandes empresas con proveedores locales.
Si bien comparte con Milei la necesidad de mantener el rumbo económico, Bullrich destaca que la sustentabilidad política del proyecto dependerá también de que sus resultados comiencen a percibirse con mayor claridad.
Confía en que el mandatario realizará los ajustes necesarios para despejar su camino hacia la reelección, aunque no cierra la puerta a presentar sus propias propuestas. Así lo expresó el viernes pasado en La Casa Streaming: “Voy a esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos en el país. No me voy a apurar, aunque tampoco tengo tanto tiempo. Tengo las ideas intactas y sé cómo alcanzar el bienestar de todos”.
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