Una mochila, una bolsa y la ropa puesta. Eso fue lo único que pudo llevarse una familia al abandonar su casa en Tres Bocas, en Chaco, mientras el agua avanzaba sobre el barrio. La Policía provincial los asistió y los trasladó en una embarcación.

En la zona de Puerto Vilelas y Tres Bocas, a unos 30 minutos de Resistencia, el desborde del arroyo Barranqueras anegó calles, viviendas y una cancha de fútbol, mientras la corriente arrastraba troncos y erosionaba el terreno. Algunos vecinos llegaron a usar heladeras como botes improvisados para trasladarse y sacar sus pertenencias.
La situación se agravó después de una lluvia de alrededor de 100 milímetros, a la que se sumó la crecida de los ríos de la región, que dificulta el escurrimiento de los arroyos y extiende el agua sobre las zonas bajas.
Los vecinos habían colocado bolsas de arena frente a sus casas para frenar el avance, pero las defensas fueron superadas y el agua ingresó a las viviendas.
La fuerza de la corriente dejó pozos y socavones que vuelven peligroso cada paso. Además, algunos postes de luz quedaron inclinados por la inestabilidad del suelo y había cables caídos.
Mientras tanto, los vecinos intentaban rescatar ropa, objetos personales, electrodomésticos, muebles y animales antes de abandonar sus casas.
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