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Detienen a un pedófilo que vendía fotos y videos de niños en La Carlota


 Foto ilustrativa

Sólo le bastaba una computadora con conexión a internet, una cuenta en la “nube” (un sofware llamado Dropbox) y un teléfono celular Samsung desde el que tomaba y almacenaba fotografías de niños. De esas herramientas se valió un técnico en Informática de La Carlota de 30 años para montar una usina de producción y comercialización de material pedófilo.

Lo hizo durante al menos dos años, desde el 20 de abril de 2015 y hasta fines de 2017. Al principio, desde la casa de su madre, donde solía pasar las noches, y posteriormente en otro domicilio de La Carlota donde vivía hasta que la Justicia cayó con todo su peso sobre él.

Luego de una paciente pesquisa, el fiscal de instrucción de La Carlota, Daniel Antonio Vaudagna, pudo determinar que una persona que se identificaba con el alias de “maxipiolatttto” había almacenado en la web 2.285 archivos de pornografía infantil, fotografías y videos en los que se veía a niños menores de 18 años  que exhibían sus genitales o practicaban sexo explícito e implícito.

Para eso se valía de una cuenta del software Dropbox que permite que una vez almacenados en esa “nube”, los archivos puedan compartirse con un sinnúmero de usuarios.

Así, el fiscal logró dar con el técnico en Informática Maximiliano Emanuel Piolatto y llevarlo frente a un tribunal de Río Cuarto.  

El juicio se hizo en febrero de este año en la Cámara Primera del Crimen, y allí la jueza Virginia Emma condenó a Piolatto a 7 años de cárcel.

Corrompía a un chico de 7 años

Antes del juicio, Vaudagna formuló una contundente acusación que describió en detalle no sólo la mecánica utilizada por el informático para acopiar y distribuir material de pornopedofilia, sino también los actos de corrupción que perpetró en contra de un niño de La Carlota con el que tenía una estrecha relación y que, al momento de los hechos, contaba con apenas 7 años de edad.

La Fiscalía descubrió que entre enero de 2017 y fines de agosto de ese año, Maximiliano Emanuel Piolatto se aprovechó de la confianza que un niño de 7 años tenía con él para someterlo a una serie de prácticas desviadas “que podrían afectar el normal desarrollo de su sexualidad”.

Cuando se quedaba a dormir en la casa de Piolatto y ambos estaban en una cama de dos plazas, el pedófilo se quitaba la ropa interior para masturbarse enfrente del chico y luego le explicaba cómo debía hacerlo él.

“Una de las noches en que sucedían estos episodios, sobre la cama grande, en ocasión en que ambos dormían juntos, el imputado Maximiliano Emanuel Piolatto, con intención de atentar contra la integridad sexual del menor, le tocó el pene al niño mientras dormía, a la vez que tomaba fotografías de su accionar, en las cuales se visualizan de manera explícita las partes genitales del niño”.

La evidencia

Una vez desentrañada la ruta virtual para dar con los IP de las computadoras, se llegó a los dos domicilios de La Carlota desde donde se producía y se enviaba el material pornográfico.

Comprobar todos los hechos delictivos que el fiscal describió minuciosamente fue relativamente sencillo, pues el mismo Piolatto había documentado cada uno de esos actos con fotografías y videos que luego subía en archivo digital, sea a la cuenta de Dropbox o a la memoria de su celular. Así lo hizo con el fin de comercializarlo luego a través de su correo electrónico.

Abrumado por la pruega, el técnico en Informática quedó acusado por una larga lista de ciberdelitos que incluye: 

-Publicación de imágenes pornográficas de menores de 18 años (reiterada).

-Promoción a la corrupción de menor de 13 años.

-Producción de imágenes pornográficas.

-Tenencia de imágenes pornográficas de menores de 18 años de edad.

La confesión

Cuando llegó a la sala de juzgamiento de los Tribunales riocuartenses, al pedófilo no le quedó más opción que admitir su responsabilidad en los hechos por los que vino acusado y de esa forma aspirar a recibir una pena atenuada.

Su abogado defensor le sugirió que confesara la culpabilidad y eso le permitió que la causa penal se resolviera en una sola jornada del juicio abreviado, en febrero último.

Ese día, cuando la jueza Virginia Emma le dio pie para que pronunciara su última palabra, Piolatto reconoció que todos los hechos habían sucedido tal como los había redactado el fiscal de instrucción de La Carlota.

-¿Eso es todo, o va a decir algo más? -lo animó la magistrada, antes de dar lectura al veredicto.

-Sí, quiero decir que estoy avergonzado y arrepentido por lo que hice -completó el acusado en tono sincero, según testigos que ese mediodía estuvieron en el Palacio de Justicia.

Entonces sí se le leyó la sentencia: 7 años de cárcel, tal como habían consensuado el fiscal de Cámara Julio  Rivero y la defensa de Piolatto.

Además, el tribunal indicó que mientras dure su encierro esta persona reciba en el Servicio Penitenciario Número 6 un tratamiento psicológico acorde a la naturaleza de los delitos  por los que se lo condenó.

Segunda parte:

-Mañana, “La voz de alerta llegó desde una ONG de Estados Unidos”

Alejandro Fara.  Redacción Puntal

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